La Comisión Europea ha dado luz verde a la compra de Electronic Arts por 55.000 millones de dólares por parte de un consorcio liderado por el fondo soberano de Arabia Saudí. El visto bueno elimina uno de los últimos grandes escollos regulatorios y deja la resolución final en manos del Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos. Si CFIUS no pone pegas antes de la fecha límite de septiembre, EA abandonará el parqué tras 36 años como empresa cotizada.
Qué dijo exactamente la UE
Bruselas aprobó la toma de control de EA bajo las reglas estándar de control de concentraciones. Según su comunicado oficial, la investigación no detectó problemas de competencia y concluyó que el impacto en los mercados donde operan EA y los compradores será limitado.
La decisión no pilló a nadie desprevenido. Reuters ya había adelantado, citando fuentes internas, que Bruselas planeaba aprobar la operación sin objeciones. Días después, el informe se confirmó punto por punto.
En qué punto está la operación
Los accionistas de EA aprobaron la venta en diciembre de 2025 con cerca del 99 por ciento de votos a favor. Desde entonces, el acuerdo ha superado controles regulatorios uno tras otro. Con el sí de la UE, solo queda la revisión de CFIUS como último gran control antes de la fecha tope contractual del 28 de septiembre de 2026.
A continuación se resumen los términos clave de la transacción y su encaje en el mercado financiero:
- Precio: 210 dólares por acción en efectivo, una prima del 25 por ciento sobre el precio no afectado de EA
- Financiación: aproximadamente 36.000 millones en capital del consorcio y 20.000 millones en deuda aportada por JPMorgan Chase
- Tamaño: la mayor compra apalancada íntegramente en efectivo de la historia corporativa, por delante de la de TXU en 2007
- Resistencia en EEUU: varios legisladores han instado a la FTC a investigar las implicaciones económicas más amplias del acuerdo
Qué cambia para EA
Una vez cerrada la operación, EA abandonará el Nasdaq y pasará a ser privada. Andrew Wilson seguirá como CEO y la sede permanecerá en Redwood City. Los analistas prevén un mayor peso de las franquicias más rentables tras el cierre.
La razón principal es el endeudamiento. El consorcio recurre de forma intensiva a la financiación bancaria, lo que llevará el apalancamiento de EA por encima de los 20.000 millones de dólares. Pagar esa deuda probablemente estrechará el foco hacia las sagas con ingresos más estables y previsibles. Pensando en su catálogo, esto suele apuntar a pilares como EA Sports FC y Madden NFL dentro de los deportes, así como a éxitos de servicio en vivo del calibre de Apex Legends, junto a marcas históricas como The Sims o Battlefield.
Por ahora, EA no ha detallado públicamente su hoja de ruta futura. La compañía se ha limitado a hablar de “nuevas posibilidades estratégicas” que abriría la operación sin entrar en concreciones. Todo apunta a que el silencio se mantendrá hasta que la transacción quede formalmente cerrada.
Qué queda por resolver y el contexto más amplio
La aprobación europea es un hito de peso, pero no el final del camino. CFIUS, el organismo estadounidense que evalúa inversiones extranjeras con posibles implicaciones para la seguridad nacional y el acceso a datos sensibles, aún debe pronunciarse. Su dictamen suele centrarse en la estructura de control, el tratamiento de la información de usuarios y la gobernanza postadquisición, especialmente cuando intervienen fondos soberanos.
El consorcio comprador lo forman el Public Investment Fund de Arabia Saudí, la firma de inversión tecnológica Silver Lake y Affinity Partners. El PIF lleva años incrementando su presencia en videojuegos a través de participaciones en grandes editoras y del brazo específico Savvy Games Group, dentro de una estrategia más amplia de diversificación económica. En paralelo, el clima regulatorio del sector del entretenimiento interactivo sigue siendo exigente tras operaciones de primer nivel en los últimos años, con un escrutinio adicional sobre concentración de IP, acceso a datos y efectos en la competencia.
En resumen, Bruselas ha despejado la autopista y el tráfico fluye, pero el peaje definitivo está en Washington. Si CFIUS avala la compra antes de septiembre, uno de los editores más grandes del videojuego cerrará un capítulo bursátil de más de tres décadas para iniciar una etapa privada con fuertes ambiciones y una mochila de deuda que marcará el ritmo de sus próximas decisiones.