Lenovo ha puesto negro sobre blanco lo que muchos temían: los precios de la memoria DRAM y NAND no volverán a los niveles de antes de 2025. El aviso, lanzado en ISC 2026 en Alemania y recogido primero por ComputerBase y después ampliado y confirmado por WCCFTech, apunta a un cambio estructural de mercado, no a un pico pasajero. El impacto ya se nota en consolas, portátiles gaming y PCs premontados, y la situación apunta a consolidarse de aquí a 2030.
Qué dijo realmente Lenovo
El mensaje fue claro y sin rodeos. Aunque gigantes como Samsung, SK Hynix y Micron están levantando nuevas fábricas y ampliando capacidad, Lenovo considera que no bastará para cerrar el desequilibrio entre oferta y demanda. WCCFTech detalla que el ponente de Lenovo usó el “nunca” con un punto de humor, pero a continuación respaldó la predicción con argumentos serios: los precios se asentarán en una nueva normalidad que se prolongará hacia 2030 y más allá.
La compañía también vaticinó que incluso cuando la oferta alcance por fin a la demanda, el precio de equilibrio quedará sensiblemente por encima de lo que los usuarios pagaban a comienzos de 2025. Traducido: el objetivo de “que la oferta alcance a la demanda” no implica recuperar las tarifas de antes, sino estabilizarse en un escalón más alto.
Por qué subieron los precios de la memoria
La escasez empezó a acelerarse en 2022 y se volvió crítica en 2024. El motor principal es la infraestructura de IA. Cada despliegue de centros de datos de IA devora cantidades masivas de High Bandwidth Memory (HBM), DRAM y NAND. Sólo los clústeres con GPUs NVIDIA H100 y H200 consumen HBM a ritmos que han tensionado toda la cadena de suministro global.
Además, los tres fabricantes que concentran la mayor parte de la producción mundial de DRAM, Samsung, SK Hynix y Micron, redirigieron una porción significativa de su capacidad hacia HBM para centros de datos de IA, donde los márgenes superan ampliamente a los de DDR4 y DDR5 de consumo. El resultado fue una escasez inducida de memoria para PC justo cuando repuntaba la demanda de actualizaciones y de nuevo hardware en consolas.
A este contexto se suma una demanda colectiva presentada el 25 de junio de 2026 en un tribunal federal de California que acusa a las tres compañías de coordinar ese giro productivo para inflar de forma deliberada los precios de consumo. La causa está en fase muy temprana y no hay conclusiones, pero el mero registro del caso refleja la frustración del mercado tras subidas de hasta un 700% desde que comenzó la crisis.
El impacto real en jugadores y montadores
La crisis de memoria se ha trasladado de forma directa al precio de casi cualquier dispositivo de electrónica de consumo lanzado desde 2024. Afecta a consolas, portátiles gaming y a los presupuestos de PCs premontados y por piezas. Estos son algunos ejemplos destacados:
- Xbox Series X: tercer incremento de precio efectivo el 1 de agosto de 2026, hasta 799,99 dólares; Microsoft citó explícitamente el encarecimiento de memoria y almacenamiento por encima de 2,5 veces como causa directa.
- Steam Machine: Valve confirmó que su precio objetivo original “ya no era viable” por el coste de componentes, elevando el PVP final por encima de 1.049 dólares.
- Steam Deck OLED: subida del 43% en mayo de 2026, de 549 a 789 dólares, de nuevo con Valve señalando el mismo aumento en componentes.
- PCs y portátiles gaming: los kits DDR5 siguen caros en los principales retailers, con 32 GB a entre dos y tres veces su precio de 2023.
TrendForce corrobora que la visión de Lenovo cuadra con sus previsiones. El analista proyecta que la oferta de DRAM no superará de forma significativa a la demanda hasta, como mínimo, 2028 y que, aun alcanzando equilibrio, los precios no volverán a los niveles previos a 2025 por costes de producción permanentemente más altos y por una demanda del sector IA que seguirá sostenida.
Qué significa para los compradores ahora mismo
La implicación práctica es directa: si estabas posponiendo un montaje de PC, una ampliación de RAM o la compra de una consola esperando “a que bajen”, esa estrategia ya no se sostiene con la mejor información disponible. Podría haber estabilidad, pero será en un peldaño superior al de 2025, no por debajo.
El propio pronóstico sugiere además que quien cierre compras de hardware en 2026 probablemente lo haga a un precio inferior al de 2027 o 2028. No es una garantía, y el mercado siempre puede moverse, pero es la guía a futuro que ofrece el mayor fabricante de PCs del mundo en base a su lectura directa de la cadena de suministro.
Conclusión
Lenovo no es un observador neutral. Como primer comprador mundial de PCs, tiene un interés directo en el precio de la memoria y una visibilidad de la cadena de suministro que pocos analistas o medios pueden igualar. Cuando Lenovo asegura que los precios “nunca” volverán, no trata de adivinar el futuro para contentar al consumidor, sino de reflejar lo que ve en conversaciones con proveedores y en sus modelos internos. Para cualquiera que deba tomar decisiones de hardware en 2026, ese contexto pesa más que cualquier predicción aislada.
Contexto adicional: qué cabe esperar del ecosistema
- Capacidad y tecnologías: la aceleración de HBM3E y el salto a más capas en 3D NAND elevan complejidad y capex, lo que sostiene costes por bit más altos. Los nuevos fabs subvencionados en EE. UU., Europa y Asia no aliviarán de forma sustancial la oferta hasta bien entrada la segunda mitad de la década.
- Centros de datos vs. consumo: la adopción de CXL para ampliar memoria en servidores puede optimizar pools de DRAM a medio plazo, pero no traslada alivio inmediato al canal retail de DDR5. En paralelo, los fabricantes de consolas y PCs seguirán afinando la compresión y el streaming de datos en tiempo real, con tecnologías como DirectStorage y descompresión por GPU para exprimir mejor cada GB de RAM y NAND.
- Mercado de consumo: el “sweet spot” de capacidad en PC seguirá pivotando en 32 GB DDR5 para gaming generalista, con 64 GB ganando tracción en creación de contenido. En SSD, la transición a TLC de mayor densidad y controladoras más eficientes priorizará rendimiento sostenido frente a picos, mientras QLC quedará para gamas de entrada con cachés SLC más generosas para contener la experiencia de uso.
En suma, el tablero ha cambiado de forma estructural. Las compras tácticas y el seguimiento de ventanas promocionales puntuales seguirán marcando la diferencia, pero el suelo de precios de la memoria ya es, según Lenovo y los principales análisis de la cadena de suministro, un escalón más alto que el de la era pre-IA.