El cierre de BioWare, anunciado por Electronic Arts el 21 de octubre de 2026, ha desatado una respuesta masiva entre los seguidores de Mass Effect. Una petición para salvar la saga ya supera las 260.000 firmas, mientras que los fans han llevado su protesta a Times Square y una figura política canadiense propone que los propios desarrolladores adquieran el estudio.
La decisión pone fin a 31 años de trayectoria para el equipo de Edmonton y también cancela el próximo Mass Effect, que seguía en sus primeras fases de desarrollo. Cerca de 400 trabajadores de EA se verán afectados por los recortes, de los cuales alrededor de 50 pertenecían a BioWare.
El comunicado que confirmó el cierre de BioWare
Bloomberg informó el 21 de octubre de que EA eliminaría aproximadamente 400 puestos de trabajo, cerca del 3% de su plantilla global. Según CBC, alrededor de 50 de esos empleos correspondían al estudio de Edmonton, en Canadá.
Poco después, BioWare confirmó la noticia en redes sociales, tal y como recogió Kotaku. El mensaje del estudio señalaba que, «tras más de tres décadas de aventuras compartidas, BioWare cierra sus puertas».
La carta interna distribuida por EA también confirmó el fin del trabajo inicial en el nuevo Mass Effect y el cierre de la oficina de Edmonton. La compañía ha cancelado además un proyecto de The Sims bajo el nombre en clave Project Lotus, que será sustituido por otra iniciativa conocida como Evergreen.
A partir de ahora, EA planea concentrar sus recursos en videojuegos deportivos, Apex Legends y sus proyectos basados en Marvel y Star Wars. La misma comunicación apuntaba asimismo a un refuerzo de su apuesta por los shooters, con DICE y Respawn colaborando en un nuevo título.
Diversas fuentes consultadas por Variety aseguran que ese proyecto sería Star Wars: Battlefront 3, aunque EA no ha confirmado oficialmente el nombre del juego.
De referente del RPG occidental a una etapa final complicada
BioWare abrió sus puertas en 1995 y fue adquirida por EA en 2007. Durante décadas, el estudio canadiense firmó algunas de las franquicias más influyentes del RPG occidental, con títulos como Baldur’s Gate, Star Wars: Knights of the Old Republic, Mass Effect y Dragon Age.
Sin embargo, los últimos años del estudio estuvieron marcados por una sucesión de dificultades. El lanzamiento de Anthem en 2019 estuvo rodeado de problemas de desarrollo, críticas irregulares y un rendimiento comercial por debajo de las expectativas. El juego iba a recibir una profunda revisión, conocida internamente como Anthem Next, pero ese plan terminó cancelándose.
Más recientemente, Dragon Age: The Veilguard llegó en 2024 sin alcanzar los objetivos de ventas previstos por EA. El equipo sufrió despidos tanto antes como después de su lanzamiento, y cuando se anunció el cierre de BioWare solo quedaba un grupo reducido trabajando en el siguiente Mass Effect.
El contexto financiero de EA también parece haber tenido peso en esta reestructuración. La compañía está inmersa en una operación de privatización valorada en 55.000 millones de dólares, liderada por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí. Según Kotaku, el acuerdo dejó a EA con 18.000 millones de dólares de deuda y con el compromiso de lograr 700 millones de dólares de ahorro anual.
Los seguidores de Mass Effect llevan su campaña a Times Square
La petición SaveMassEffect en Change.org se puso en marcha el mismo 21 de octubre y creció con rapidez. Para el 29 de octubre, había superado las 264.000 firmas verificadas, según informó GameWatcher.
Los organizadores no exigen necesariamente que EA reabra BioWare. Su objetivo es que la editora financie adecuadamente la continuidad de la franquicia o licencie Mass Effect a un estudio externo capaz de desarrollar una nueva entrega.
El 26 de octubre, el colectivo We Are Mass Effect y la creadora de contenido Kala Elizabeth financiaron una valla publicitaria en Times Square para visibilizar la campaña. Los seguidores también están reuniendo fondos para instalar más anuncios cerca de las oficinas de EA y durante la celebración de The Game Awards.
La elección de pedir una licencia, en vez de una reapertura del estudio, refleja una lectura pragmática de la situación. BioWare como equipo ya ha perdido a muchos de los creativos veteranos responsables de sus grandes clásicos, pero las franquicias continúan teniendo un valor comercial y cultural considerable.
Una propuesta política para que los empleados compren el estudio
El 23 de octubre, Avi Lewis, líder federal del NDP canadiense, pidió que Ottawa ayudase a los desarrolladores de BioWare a comprar el estudio. En declaraciones recogidas por MobileSyrup, Lewis defendió que los trabajadores deberían tener la primera oportunidad de gestionar el equipo por su cuenta.
El político también responsabilizó a los fondos de inversión y al capital privado del cierre. Sin embargo, la propuesta se enfrenta a varias incógnitas importantes. Notebookcheck ha señalado que buena parte de los veteranos vinculados a las entregas clásicas abandonaron BioWare hace años, mientras que el coste de una posible intervención pública sería difícil de justificar.
Además, como apunta Gagadget, sigue sin estar claro si EA estaría dispuesta a vender los derechos de Mass Effect o Dragon Age. Incluso si los antiguos empleados lograran formar una nueva compañía y obtener financiación, necesitarían que EA aceptase desprenderse de unas propiedades intelectuales de enorme valor.
Las firmas no bastan para recuperar una licencia
La movilización de los fans de Mass Effect es una de las respuestas más contundentes que EA ha afrontado en los últimos años. El volumen de firmas y la presencia de la campaña en Times Square evidencian que la comunidad sigue considerando la saga una de las grandes referencias del RPG de ciencia ficción.
La filtración de un tráiler interno de Mass Effect: Universe no ha hecho más que aumentar la sensación de urgencia. El material sugiere que EA y BioWare habían avanzado en la construcción de un nuevo proyecto para la franquicia, aunque su estado exacto de desarrollo continúa siendo incierto.
Por ahora, una petición popular no tiene peso legal ni obliga a EA a modificar sus planes. La compañía no ha mostrado señales de reconsiderar el cierre de BioWare o la cancelación del nuevo juego. Salvo que aparezca una oferta real por la licencia o que EA decida ceder la franquicia a otro equipo, el futuro de Mass Effect podría quedar reducido a ideas internas, filtraciones y una comunidad que se resiste a dar la saga por perdida.