Publicado el 25/02/2026 por @neeonez
La saga God of War no necesita otra redención para Kratos. Sony Santa Monica ya cerró ese círculo en dos entregas ambientadas en la mitología nórdica y lo remató con un desenlace emocionalmente medido en God of War Ragnarök. Lo que sí dejó abierto de forma deliberada fue el futuro de Atreus.
La saga nórdica terminó a propósito
Tras el lanzamiento de God of War Ragnarök, el director Eric Williams explicó que el estudio decidió concluir la historia nórdica en lugar de alargarla hasta una trilogía. La jugada aceleró la resolución del arco de Kratos y evitó caer en repeticiones. A esas alturas, el Fantasma de Esparta ya estaba redimido y en paz consigo mismo, con poco margen emocional que explorar sin deshacer su evolución.
Atreus, en cambio, se marcha justo cuando empieza su propia odisea mítica. Emprende la búsqueda de los Gigantes que aún quedan, elige la independencia frente a la protección y abraza lo desconocido. En términos narrativos, su despedida no es un cierre, es una rampa de lanzamiento.
Un Dios del Engaño que encaja con la evolución de la franquicia
Una teoría de fans destacada por TheGamer apunta a que Atreus podría convertirse en el próximo eje de la serie como una reinterpretación del Dios del Engaño. Sony no ha confirmado el rumbo de la siguiente entrega, pero la idea encaja con el terreno que ya sembró Ragnarök, con sistemas jugables que el estudio prototipó y con la lógica comercial del portfolio first-party de PlayStation.
La visión de Santa Monica sobre Loki se aleja a propósito del caos gratuito. Atreus se dibuja como un estratega moralmente complejo que manipula resultados por lo que entiende como un bien mayor. Esa lectura moderna del arquetipo del Dios del Engaño abre espacio para un protagonista más matizado que un simple agente del caos.
El andamiaje jugable está ahí. Los tramos controlando a Atreus en God of War Ragnarök introdujeron desplazamientos más rápidos, un combate con mayor énfasis en el rango y encuentros con verticalidad que contrastan con la brutalidad a ras de suelo de Kratos. Ampliar esas mecánicas a una campaña completa sería una evolución, no una ruptura, conservando el ADN de la franquicia a la vez que cambia el tono y el ritmo.
Sony puede arriesgar sin perder estabilidad
El músculo comercial de la marca da margen para experimentar con control. God of War Ragnarök superó los 5 millones de copias en su primera semana y ya rebasó los 15 millones a nivel global. El reinicio de 2018, God of War (2018), acumula más de 23 millones en su vida comercial, consolidando la serie como uno de los pilares más fiables de PlayStation.
Con esa base, Sony no necesita reinicios radicales para mantener viva la franquicia. De hecho, PlayStation Studios lleva años cambiando el punto de vista dentro de IPs consolidadas sin desnaturalizarlas. Elevar a Atreus encaja con esa filosofía y permite alargar la vida útil de la saga sin diluir su identidad.
Kratos como legado, no como centro
Las mitologías largas perduran cuando sus héroes pasan de protagonistas a símbolos. Dejar que Kratos asuma un papel de legado protege su arco ya completado y, al mismo tiempo, mantiene su sombra en el mundo de God of War. En vez de forzar nuevos ciclos de ira, el estudio podría convertirlo en ancla mítica mientras Atreus impulsa el avance.
Ese desplazamiento ampliaría además el registro tonal. Atreus abre la puerta a nuevas mitologías, a tensiones políticas entre los Gigantes supervivientes y a decisiones grises que se apartan del ethos guerrero de su padre. La franquicia ganaría elasticidad narrativa sin perder su corazón emocional.
Crecer o repetirse
God of War está ante una bifurcación clara. Un camino repite la fórmula conocida y arriesga el desgaste. El otro confía en el trabajo de dos entregas aclamadas por la crítica y hace avanzar la serie mediante un relevo generacional.
Si Sony Santa Monica apuesta por Atreus como próximo protagonista jugable, ya sea de forma explícita bajo el manto de Dios del Engaño o con una lectura más amplia de Loki, sería una decisión de crecimiento calculado, no un salto a ciegas detrás de una moda. La franquicia no pide una reinvención. Pide progresión, y Atreus es hoy el vector más coherente para lograrla.
Más allá del juego: contexto y posibles implicaciones
- El historial de PlayStation al cambiar el foco dentro de la misma saga respalda el movimiento: Uncharted: The Lost Legacy funcionó sin Nathan Drake y Marvel’s Spider-Man: Miles Morales reforzó el universo arácnido sin necesidad de reiniciarlo.
- Santa Monica barajó otros panteones antes de abrazar el nórdico, como reconoció Cory Barlog en el pasado. Si Atreus toma el testigo, la puerta a explorar marcos como el egipcio o el celta se mantiene abierta sin romper la continuidad.
- La estrategia reciente de PlayStation de ampliar audiencia con lanzamientos en PC alarga la cola comercial de sus primeras marcas, lo que facilita asumir cambios de protagonista con menos presión inmediata por ventas en un único hardware.
- Con una adaptación live-action de God of War en el horizonte, diversificar el foco en videojuegos mientras la serie televisiva previsiblemente prioriza a Kratos podría fortalecer la marca en paralelo sin canibalizar relatos.
El escenario ideal para Sony Santa Monica parece claro: consolidar a Kratos como leyenda viva y permitir que Atreus empuje el universo hacia nuevos territorios mecánicos y mitológicos. Si el estudio busca avanzar sin traicionarse, ahí es donde está el próximo gran paso.